
En la sala de estudios se encuentra el MAESTRO y su APRENDIZ.
APRENDIZ: Maestro, tengo un problema.
MAESTRO: Dime.
APRENDIZ: Por favor, ayúdeme. Mis historias... No lo sé, no les puedo dar otro sentido.
MAESTRO: ¿A qué te refieres?
APRENDIZ: Finales trágicos, muerte, sangre, sufrimiento... No puedo escribir sobre nada más. Puedo estar escribiendo la historia más hermosa del mundo y ¡zas! Ahí está el final horrible otra vez...
MAESTRO: Bueno, por lo general la gente gusta de los finales inesperados.
APRENDIZ: Eso creo, pero quisiera aprender a escribir de otra manera, lograr algo distinto, dejar a la gente sin respiración por un motivo diferente.
MAESTRO: Mmm... Podrías cambiar tu fuente de inspiración.
APRENDIZ: No es tan fácil.
MAESTRO: Es sólo un asunto de esfuerzo.
El MAESTRO se levanta de su asiento y