domingo, 22 de mayo de 2011

Malos recuerdos y buena caligrafía

Convertirse en un sutil vaho que lucha por escapar de alguna boca friolenta y pasar a formar parte del aire respirable semi-tóxico purificado.
Deseando y deseando sus pasos zigzaguearon hasta llegar a la tienda de recuerdos.
"No quisiera que los recuerdos fueran literalmente así. Tangibles. Rompibles."
Pero en el fondo sí lo quería. ¿O no?
Tal vez habría arrojado aquellos que la entristecían a la basura y el problema estaría resuelto, pero por otro lado, ¿qué es la vida si no un conjunto de alegórica tristeza pulida?
Compró una postal y escribió lo que la hería. El espacio era perfecto, cada línea en su lugar, sin embargo los recuerdos se volvieron más inmateriales y borrosos, sellándose a fuego en su cerebro, en el hipocampo, en sus ojos, en sus pasos, en su zigzagueo.
Releyó sus párrafos. Perfecta creación. Lejana a su cuerpo pero abrazada a su memoria.
Salió de la tienda sintiéndose liviana, convirtiéndose en un sutil vaho que lucha por escapar de alguna boca friolenta para formar parte del ahora asfixiante aire de la realidad.