jueves, 28 de enero de 2010

Como no culparme?

Como cada mañana me levante cansada, pensando en que es lo que desdichadamente viví.
La misma rutina frente al mismo espejo vacío y abismante que me decía con su cruda voz metálica
"debes estar a la altura de los hechos y sus concecuencias"
Mire mi demacrado rostro una vez más y logré notar como aquellos surcos demostraban la vulgaridad y desfachatez de mis actos. Sentí asco de mi misma.

Ring, Ring!

El estúpido teléfono fastidiando otra vez...Es que acaso es tan difícil de entender? no les queda claro que necesito un maldito momento de paz!

Otra vez más debo mandarlos al diablo y hacerles entender que nadie, pero absolutamente nadie me podrá ayudar...

Alo, alo? estas ahí...¿me oyes ahora?

Mis ansias por abofetear a sea quien sea que me llamara se incrementaban cada vez más, pero respondí.

Aquí estoy, que diablos quieres!?

Se que soy odiosa y detesto mi carácter y mi maldita nueva vida, pero en momentos como este no me puedo callar.

Cómo estas hoy, te encuentras más tranquila?

Al carajo! por qué siempre la misma, estúpida y vacía pregunta!!! Vete al diablo de una maldita vez! No quiero hablar con nadie! no lo merezco siquiera!

Vamos, tranquilizate hija, tu no tuviste la culpa. El otro sujeto ya fue sentenciado. Por qué no tomas razón y vuelves con tu familia?

Ja ja ja, que yo no tuve la culpa? QUE YO NO TUVE LA CULPA!? Por favor, ya cierra tu gran bocota. Si tan sólo yo no...ay! el sólo recordarlo me corta la voz y me destruye el alma. Sus caritas de miedo, su inocencia...NO LO SOPORTO!

Bueno, como sea, adiós mi niña. Cuidate. Espero que vuelvas luego...

Cortó. Sus últimas palabras retumbaron en mi cabeza como un estridente susurro: Espero que vuelvas...
Si, eso era lo que yo más quería, volver. Retroceder hasta aquel día en que mi rostro aun era luminoso y lleno de vida, volver hasta aquel día del fatídico momento.

Dios mío! no puedo controlar mi llanto, la desesperación me sobrepasa.

Toda una tragedia en mis delgadas y alargadas manos. Por qué tuve que ser yo? sólo el tiempo lo dirá, pero jamás podré dejar de pensar que de no ser porque yo iba de mal humor al volante aquel día de otoño...ah, mis bellos hijos seguirían con vida...