viernes, 7 de enero de 2011

Nada



























Caminamos junto a una orilla incandescente.
Flotamos.
Imaginamos.
Acabamos.
Desaparecimos.
Todo en un micro segundo falso,
frío y desdichado,
marcado de soledad
y un falso sentimiento de compañerismo.

La primavera.
Se pudrió todo,
no queda nada,
solo las cenizas de unas cuantas cartas quemadas.

Aquí está mi cuaderno,
te lo entrego y regalo con agrado.
En cada página,
en cada renglón,
hay un sentimiento de odio documentado
adornado y despachado a tu puerta,
a esa maldita puerta,
de esa maldita madera,
de ese maldito árbol,
de ese maldito bosque,
de ese maldito país,
de ese maldito mundo.

Instrumentos musicales estridentes
y una parafernalia verdusca
despiden a la nada,
despiden al todo
y yo agradezco con reverencias,
algo fingidas en su mayoría,
dirigidas a desconocidos,
a un carnaval de idiotas
y continúo pensando
"¿Que hubiera pasado si..."