lunes, 27 de diciembre de 2010

Ciclo


La puertas del orfanato se abrieron.
Decenas de niños entre 2 y 17 salieron a un mundo desconocido.
El recinto había sido clausurado. Nadie supo bien porque, sin embargo los rumores jugosos y enfermos sobraban.
Nadie los esperó afuera. Salieron en silencio, de luto. Nadie los conocía.
-¡Liberaron a la peste!- gritaban los niños que vivían en la calle del orfanato, pero jamás imaginaron el mal que le hacían a la humanidad.
Cuando crecieron, los caminos que tomaron estos muchachos fueron variados.
Algunos cayeron en las drogas y se dedicaron a robar en las casas aledañas a su "hogar de infancia".
Otros mendigaban día y noche para comprar un caramelo que luego fue reemplazado por la caja de vino.
Algunos simplemente se suicidaron.
Pero otros, por su parte, surgieron en la vida, pero con odio, rencor y una indignación tan profunda contra aquellos que los maltrataban que cuando crecieron se convirtieron en sus jefes.