sábado, 24 de septiembre de 2011

Método abreviado

Escucho un ruido extraño, una especie de bramido que me da la sensación de estar dentro de alguna novela de Stephen King.
Un ligero escalofrío me recorre la espalda y saboreo el miedo. Un miedo ficticio. Un miedo de esos que dan ganas de abrazar hasta lograr que todos los demás problemas desaparezcan producto del pánico.
Por ahora supongo que sólo puedo esperar a que entre algún "chiflado telefónico" por la puerta y me corte la cabeza. Para olvidar más rápido, digo yo.