lunes, 22 de noviembre de 2010

Creer














Ya no creo.
Me dijeron que cruzara los dedos,
Que anhelara con fuerzas,
mas no funcionó.
Ya no creo.
Como si de una campaña publicitaria se tratara
me insistieron con falsas sonrisas que no criticara
y que simplemente realizara esos extraños rituales
de los cuales obtendría los resultados que yo esperaba.
Sin embargo tampoco funcionó.
Mintieron.
Ya no les creo.

Cambiaron hábitos,
modificaron costumbres,
moldearon una sociedad a la medida de la ingenuidad.
Pero yo ya no creo.

Algunos me recomendaron ciertas comidas para año nuevo,
lo cual intenté sin ademán de disgusto,
pero no me sorprendí al dimensionar el resultado
ya que nuevamente me habían estafado.

Más adelante probé con la canela,
una infusión y tendrás fortuna,
decía mi abuela,
y nuevamente me quedé en esa rueda
aguardando por la efectividad,
mi eterna espera.

Comienzo a notar que la vida de muchos se apaga
esperando la respuesta de alguien
¿Y que quieren que haga?
caí en la tentación de probar una nueva vía de escape
y caí de rodillas frente a sus escaparates.
Me insistieron que rezara,
que de una u otra manera me comunicara,
que no fuera tan acelerada,
con con mucha paciencia aguardara,
y obedientemente acepté sus condiciones
viendo como lentamente se apagaban mis ilusiones.
Y nuevamente ocurrió,
no llegó ninguna respuesta.
Llevo años esperando que su dios toque a mi puerta,
porque me canse de buscarlo yo,
de cuidadosamente conocer cada corazón
hasta hallar mágicamente aquel apoyo
que me ayude
que me levante
que efectivamente me devuelva la fe.

Ya no creo.
De corazón te digo que ya no creo.

No le creo a sus altares ni sus benevolencias,
no le creo a sus rituales,
no le creo a sus técnicas,
no le creo a sus consejos,
no le creo a sus extrañas mezclas.

Ya no creo que usar una determinada ropa me ayude por arte de magia.
Ya no creo que colocar billetes bajo mi plato me de riqueza,
ya que he descubierto el monopolio que solo se maneja,
ya que he descubierto la ingenuidad hasta el punto de perder la cabeza.

Ya no creo.
En todo aquello que me han dicho ya no creo.

Solo en unas cuantas cosas creo, nada más.

En todo lo demás ya no creo.