-¿Qué olor tiene el pasado?
Se detuvo unos instantes a meditar. Nadie le respondería, sin embargo no era una pregunta retórica.
El pasado debería de tener olor ¿no? Todas las cosas tienen un aroma especial.
Tal vez era el aroma que cada uno le designara en relación a cosas vividas en el pasado, pero era una respuesta tan lógica y poco ingeniosa que resolvió por continuar con su interrogante interna.
-La verdad, ni siquiera puedo recordar el olor de esta mañana...¿cuál era? maldición, soy pésimo para esto.
Se lamentó por tan solo unos segundos. Volvió a pensar en lo mismo.
-Mi memoria se a vuelto senil...es una lástima, de verdad me molesta esta duda.
Sonó el teléfono, quizás quien lo llamaba lo podría ayudar con su duda.
-Alo.
-Muy buenas tardes, le llamo desde el Centro Clínico de Traumatología Dimenticare, ¿se encontrará el señor Hector Díaz?
-Con él mismo...permítame una pregunta, ¿qué olor tiene el pasado?
-¿Disculpe?
-¿Usted, amable dama, me podría decir qué olor tiene el pasado?
-Lo lamento señor Díaz, pero mi llamada no es más que para recordarle que hoy usted no asistió a su terapia con el doctor Ramirez, ¿Desea continuar con las sesiones o cancelará todas sus demás consultas?
-¿Consultas? Si, yo le acabo de hacer una consulta a usted, porque estoy seguro de que la soledad no me contestará...
-Señor, por favor, necesito saber si es que usted seguirá asistiendo a las terapias o no.
-No.
-Está bien, muy buenas tarde señor Díaz.
Cortó. No resolvió su duda. De pronto un estruendoso ruido sonó fuera de su departamento.
Un accidente automovilístico, nada fuera de lo común en aquella calle tan mal señalizada.
Se asomó por la ventana a ver lo ocurrido.
-Mmm...auto blanco no respetó la luz roja e impactó a auto verde cuando éste se preparaba para doblar hacia la derecha. Típico.
De la nada, sin previo aviso, unas palabras salieron de su boca.
-El pasado huele a caucho quemado...-dudó- Si, ¡eso es! Caucho quemado, ¿cómo no lo pensé antes? Cuando yo choqué en esta misma avenida salió olor a caucho quemado, ¡Santo Cielos!, debo haberme golpeado tan fuerte en la cabeza aquella vez que ya no recuerdo nada con facilidad...que suerte la mía, que bueno que lo recordé.
Ya más tranquilo por haber resolvido su duda, se fue a recostar...su oído estaba sangrando y recordó cuando su médico le dijo que recordar le hacía mal para la salud.
-Ese hombre es un enfermo.
Se quedó dormido.
