martes, 21 de diciembre de 2010

Ateo



















-Hace un calor horrible y tú estás tomando sopa...¡Dios, en que mundo vivimos!
-No menciones a Dios al frente mio, sabes que dejé de creer hace mucho.
-Oh, lo siento. Pero oye, ¿es que acaso estás enfermo? ¿Tienes frío?
-Muero de calor.
-Ah, entonces quieres aplicar esa teoría de que si comes o bebes algo caliente tu cuerpo se adaptará al clima y ya no tendrás calor ¿cierto?
-No, tampoco creo en eso. La temperatura promedio de tu cuerpo está al rededor de los 36 y 37 grados, mientras que la temperatura ambiente actual es de 32º. Si como o bebo algo caliente no hago más que aumentar el calor. Detesto esas teorías estúpidas sin bases concretas.
-Vaya, menos mal que jamás te he preguntado por qué no crees en Dios.
-Ya te dije que no lo mencionaras.
-Lo sé. A veces pienso que tu vida está tan estructurada por fundamentos fríos y calculadores que ya no me amas, porque ¿acaso crees en el amor?
-El amor no es más que una reacción química que termina siendo simbolizada por anillos de matrimonio. De una forma u otra eso lo hace real ¿no?
-No lo sé, no creo que sea eso.