lunes, 8 de agosto de 2011

Minot. 1

El minotauro corre de vuelta a casa. Una de sus vítimas se desquició y le comió un brazo.

lunes, 27 de junio de 2011

   Quiero

Quiero un día nublado y frío. Quiero una habitación oscura y desordenada. Quiero un café que me queme la boca al primer sorbo. Quiero un proyector y miles de fotografías por ver. Quiero el ruido del viaje entre foto y foto. Quiero soledad para disfrutarlo y llorarlo. Quiero el agradable sentimiento de abandonar el dolor de cabeza. Quiero el frío. Quiero la calidez del abrazo del frío. Quiero ser abrasada por el frío, quemarme en él. Quiero un día. Sólo un día. Un día de nada y fotografías con un café que me queme la boca. Sólo eso.

domingo, 22 de mayo de 2011

Malos recuerdos y buena caligrafía

Convertirse en un sutil vaho que lucha por escapar de alguna boca friolenta y pasar a formar parte del aire respirable semi-tóxico purificado.
Deseando y deseando sus pasos zigzaguearon hasta llegar a la tienda de recuerdos.
"No quisiera que los recuerdos fueran literalmente así. Tangibles. Rompibles."
Pero en el fondo sí lo quería. ¿O no?
Tal vez habría arrojado aquellos que la entristecían a la basura y el problema estaría resuelto, pero por otro lado, ¿qué es la vida si no un conjunto de alegórica tristeza pulida?
Compró una postal y escribió lo que la hería. El espacio era perfecto, cada línea en su lugar, sin embargo los recuerdos se volvieron más inmateriales y borrosos, sellándose a fuego en su cerebro, en el hipocampo, en sus ojos, en sus pasos, en su zigzagueo.
Releyó sus párrafos. Perfecta creación. Lejana a su cuerpo pero abrazada a su memoria.
Salió de la tienda sintiéndose liviana, convirtiéndose en un sutil vaho que lucha por escapar de alguna boca friolenta para formar parte del ahora asfixiante aire de la realidad.

sábado, 30 de abril de 2011

A la entrada anterior

Exageras. Tu corazón no ha sido destrozado ni nada, sigue ahí igual que siempre. Ilusa.

domingo, 24 de abril de 2011

"Es que tú no tienes corazón, niña"
En ese caso, puedo llegar a la conclusión de que mis 'pulmones' son los que están completamente destrozados y me duelen.

domingo, 20 de marzo de 2011

Aprendiz















En la sala de estudios se encuentra el MAESTRO y su APRENDIZ.


APRENDIZ: Maestro, tengo un problema.
MAESTRO: Dime.
APRENDIZ: Por favor, ayúdeme. Mis historias... No lo sé, no les puedo dar otro sentido.
MAESTRO: ¿A qué te refieres?
APRENDIZ: Finales trágicos, muerte, sangre, sufrimiento... No puedo escribir sobre nada más. Puedo estar escribiendo la historia más hermosa del mundo y ¡zas! Ahí está el final horrible otra vez...
MAESTRO: Bueno, por lo general la gente gusta de los finales inesperados.
APRENDIZ: Eso creo, pero quisiera aprender a escribir de otra manera, lograr algo distinto, dejar a la gente sin respiración por un motivo diferente.
MAESTRO: Mmm... Podrías cambiar tu fuente de inspiración.
APRENDIZ: No es tan fácil.
MAESTRO: Es sólo un asunto de esfuerzo.

El MAESTRO se levanta de su asiento y se dispara en la sien le da un cálido abrazo a su APRENDIZ.

domingo, 13 de marzo de 2011

Tonta

¿Saben lo que me da rabia? Enojarme de la nada.
¿Saben lo que me da pena? Entristecerme por algo que no es.
¿Saben lo que me alegra? Hartas cosas.
¿Saben cómo estoy ahora? Si es así, contácteme por este mismo medio y avíseme.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Así.

Como esa pelusita que tengo ahora en el ojo. Así. Así de molestas son las ganas de escribir (a veces).

miércoles, 23 de febrero de 2011

No sé nada

Cambio de vías. Otro tren. Linterna en mano. Baterías descargadas.
No veo y no entiendo. Por Dios les digo que no veo y no entiendo.
Nadie más. Nadie más. Se escuchan pisadas pero no hay nadie más.
Cuando quieres que todo pase rápido.
Cuando quieres que esa oscuridad acabe y sepas en qué dirección está el otro tren.
Cuando la muerte anunciada es presentada ante tus ojos, entre gritos y llantos de un pequeño.
Cuando ya no quieres más, porque no ves. Porque no entiendes. Porque tu linterna falló. Porque las baterías se descargaron. Porque no hay nadie más. Porque ni tu eco se presenta. Porque no sabes dónde estás. Porque te sientes un ser ínfimo, inexistente para algunos.
Porque...porque meramente no sabes y no quieres saber.


Just saying...
me siento horrible.

martes, 22 de febrero de 2011

Como es arriba (no) es abajo.


















Creía estar volando. Tal vez así era, pero no estaba segura.
Se desplazaba sin chocar con nada, todo la atravesaba como si fuera un fantasma de su imaginación.
Cámara lenta. Cada centímetro que avanzaba era gloria en su más pura expresión.
Sentía el aire sobre su cara, estaba frío, pero era agradable. Sentía sus mejillas heladas sin la necesidad de tocarlas, eso le encantaba.
Su complicado peinado se arremolinaba hacia atrás. Ya no le importaba que su pelo se enredara, se sentía libre y no quería que eso cambiara.
Intentó elevarse más. Eso definitivamente no era un sueño.
Trató de nadar en esa inmensidad, de bañarse en la brisa y beber de las estrellas que la miraban con cara de...bueno, sólo la miraban e iluminaban su vuelo.
No, no, no. No podía estar soñando. Era todo muy hermoso, maravilloso, ¡encantador! No podía hacerse a la idea de que no era real. Jamás había soñado con algo tan concreto como eso, debía estar ocurriendo en verdad. Lo sentía todo, su tacto estaba más alerta que nunca y notaba como caía en una especie de sinestesia temporal. Todo mezclado, revuelto, pero totalmente claro e identificado.
Definitivamente, eso era la gloria.
Sentía todo, pero luego la brisa se hizo traicionera. El frío comenzó a cortarle las mejillas, ella empezó a descender, las estrellas ahora se reían y le quemaban la garganta. Los ojos le ardían y sangraban dolor. Todo seguía siendo real, de eso no cabía duda.
Ya no traspasaba todo aquello que se pusiera en su camino, muy por el contrario, chocaba a una velocidad impresionante. Dolor. Mucho dolor.
No entendía nada. Sabía que sus brazos estaban llenos de cortadas, no necesitaba verlos ni tocarlos. El dolor era desesperante.
El enredo de su cabello estaba teñido de rojo y un dolor en la nuca le hizo caer en la cuenta.

-No me puse el jodido cinturón de seguridad...¡mierda!- Pensó cuando por fin se desplomó en el frío y áspero concreto, en medio de la expectación de unos cuantos ojos curiosos y a unos metros de un destrozado auto color gris grafito.

lunes, 21 de febrero de 2011

Soledad




-Salud por la luna, aquella que solía ser de queso y madre de inspiración al mismo tiempo - Dijo Soledad mientras alimentaba a su pequeño y único amigo dentro de la pecera.

Fin.

sábado, 19 de febrero de 2011

Despedida














Rascó el cielo y le quedó un pedacito de nube en la uña.
Recogió secas flores de invierno que se quebraron en sus tibias manos.
Besó con delicadeza los labios que amaba.
Dio suaves pasos que apenas hicieron rechinar las maderas.
Movió sus pies con delicadeza, procurando no hacer ruido para no despertar la inquietud del sueño.
Con finura, su cabello bailó hacia atrás abrazándose de la leve brisa.
Acarició con los ojos lo último que quedaba.
Empuñó el cuchillo y acabó con él.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Justo aquí y ahora.

Si, por supuesto.
Últimamente estoy más feliz luego de que la crisis de ira homicida me dominara.
No he llorado nada en relación a eso, así que continúa refugiado en un cálido rincón de no-sé-dónde. Por ahora duerme y espero que esté durante un largo tiempo en ese estado casi líquido camuflado entre mi sangre.
Aspiren humo si quieren olvidar y estar mejor. No fue eso lo que hice, claro.
Es otro el motivo de mi felicidad, pero lo que me da miedo es que fue demasiado rápido. Si, demasiado, y eso me preocupa.
Que basura es a veces estar feliz. Me quita la inspiración.
Es la sangre, la enfermedad, el odio y la amargura recolectada la que me ayuda a ingeniar. También la mierda que me dicen algunas personas más mierda que sus cuchillas.
Todo eso que aun tengo guardado es lo que no me deja ser feliz con mi felicidad, y lo malo es que la única manera que me queda para liberar todo eso es explotar en algún momento y dejar todo destazado para luego recuperar los trocitos y pegarlos con cola fría o scotch.

Eso. Igual estoy feliz.

lunes, 14 de febrero de 2011

Descubrimiento




Fue entonces cuando Susana se dio cuenta de cuánto quería a quienes la rodeaban.
Su hermano muerto, su padre que se fue de casa, su madre que le gritó que la odiaba luego de haber discutido con ella, su abuela enferma y el abuelo que jamás conoció.
Si, definitivamente amaba toda esa distorsión. Era perfecto para ella. Completamente perfecto.
Los amaba. Amaba a su familia. Por fin lo había descubierto luego de meditar mientras bebía su whisky de media-tarde. Por fin lo había descubierto.

jueves, 10 de febrero de 2011

Día 2

Me duele la cabeza de sobre manera. 
Quiero que llegue luego el momento de explotar, gritar y vomitar todo de una vez por todas.
Aún quiero llorar. Quiero gritar. Pero por sobre todo quiero que pase luego. 

miércoles, 9 de febrero de 2011

Llanto

Hace varios días que quiero llorar.
Me duele la cabeza y tengo el maldito nudo en la garganta.
Nada especial, lo mismo que le pasa a varios cuando quieren llorar y no pueden.
Quiero llorar ahora. Aquí. Aunque todos estén y no estén a la vez.
Quiero llorar, estoy dispuesta a hacerlo y no puedo.
No salen las lágrimas de mis ojos. No salen.
Por mientras, me dedico llorar en las palabras y palidecer en el papel que me acoge como a una hija que no ha visto en años...

jueves, 27 de enero de 2011

Así nació una bestia...

‎"Estoy en la otra acera, voltea." Volteó, mas no vio nada. No vio. No vio más. Ahora susurra tras las paredes, ahora es como una estatua. No lo veas. Que nadie lo vea. De vez en cuando muerde. Cuidado. De vez en cuando se emociona y no se limita a sólo morder...

lunes, 17 de enero de 2011

Sueños


-Raro como todo pasa, ¿eh? Crees que lo tienes todo y de la nada te lo quitan. Sería más entretenido convertirme en una mariposa. Quiero salir ya de mi capullo.- Dijo Carmen.

-No insista, señora. No le sacaremos el chaleco de fuerza-

Fin.




viernes, 7 de enero de 2011

Nada



























Caminamos junto a una orilla incandescente.
Flotamos.
Imaginamos.
Acabamos.
Desaparecimos.
Todo en un micro segundo falso,
frío y desdichado,
marcado de soledad
y un falso sentimiento de compañerismo.

La primavera.
Se pudrió todo,
no queda nada,
solo las cenizas de unas cuantas cartas quemadas.

Aquí está mi cuaderno,
te lo entrego y regalo con agrado.
En cada página,
en cada renglón,
hay un sentimiento de odio documentado
adornado y despachado a tu puerta,
a esa maldita puerta,
de esa maldita madera,
de ese maldito árbol,
de ese maldito bosque,
de ese maldito país,
de ese maldito mundo.

Instrumentos musicales estridentes
y una parafernalia verdusca
despiden a la nada,
despiden al todo
y yo agradezco con reverencias,
algo fingidas en su mayoría,
dirigidas a desconocidos,
a un carnaval de idiotas
y continúo pensando
"¿Que hubiera pasado si..."

lunes, 27 de diciembre de 2010

Ciclo


La puertas del orfanato se abrieron.
Decenas de niños entre 2 y 17 salieron a un mundo desconocido.
El recinto había sido clausurado. Nadie supo bien porque, sin embargo los rumores jugosos y enfermos sobraban.
Nadie los esperó afuera. Salieron en silencio, de luto. Nadie los conocía.
-¡Liberaron a la peste!- gritaban los niños que vivían en la calle del orfanato, pero jamás imaginaron el mal que le hacían a la humanidad.
Cuando crecieron, los caminos que tomaron estos muchachos fueron variados.
Algunos cayeron en las drogas y se dedicaron a robar en las casas aledañas a su "hogar de infancia".
Otros mendigaban día y noche para comprar un caramelo que luego fue reemplazado por la caja de vino.
Algunos simplemente se suicidaron.
Pero otros, por su parte, surgieron en la vida, pero con odio, rencor y una indignación tan profunda contra aquellos que los maltrataban que cuando crecieron se convirtieron en sus jefes.