viernes, 10 de febrero de 2012

Y que al final, y que al principio, y que al durante.

Básicamente, resulta que es más simple y absurdo de lo que pensamos.
Al final, todos morimos solos. No importa cuánta gente hubo a nuestro alrededor.
Al final, todos nos reducimos al lenguaje burocrático, frío y casi teórico de un certificado de defunción. Y sólo si es que lo hay.
Y que el pasto, y que el cemento, y que la foto, y que las flores, y que las lágrimas, y que el discurso, y que el adiós, y que el recuerdo, y que las cicatrices, y que el tiempo.
No importa cuántas hormigas hayan caminado por mis manos mientras escribía. No importan. Eso seguirá igual.
Las hormigas ya caminaron y ya las aplasté con mi dedo todopoderoso para su mundo miniatura.
¿Para qué preocuparse? Somos los muñequitos en el juego de alguien más.
Cuando nos metan al cajón, al final o en el intermedio, seguiremos igual de solos.
El certificado de defunción no es más que la prueba de que gastamos aire, contaminamos y desaparecimos, tan inútiles como ese lenguaje burocrático, frío y con aires de teórico.

martes, 13 de diciembre de 2011

Siga participando

Me siento y me digo "hey, niña, debes escribir algo para que aparezca una pestañita de 'diciembre' en tu blog", y como soy muy obediente me acomodo y me hago caso.
Lamentablemente desde la última vez que escribí no ha ocurrido nada documentable-contable-narrable, por lo cual carezco de ideas.
Identificado mi problema mayor apelo a mi experiencia viendo televisión cuando niña y cuento algo completamente normal a modo de relleno.
Empiezo por decir que ayer en la mañana un dragón chocó contra mi ventana con 5 minutos de retraso, razón por la cual mi búfalo mascota se molestó y destruyó su colección de moscas. Sigo contando y hago hincapié en el escape de una de las moscas, la cual con cautela me acompaña en mi paseo de las dos veintitrés por las ruinas de Júpiter. Finalizo rematando con la trágica muerte de la mosca, presa de un ataque de un frasco de miel de ajos.
Terminado esto, releo y me digo, "qué pérdida de tiempo para el pobre diablo que haya leído esta cosa".
Es sólo la descripción de un día normal. Nada que ganar. Siga participando.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Artificial

El vestido se ondulaba hacia atrás con el viento mientras un sonido artificial emulaba el cantar de algún ave en específico.
Cabe mencionar que el viento también era artificial, pero eso no lo hacía menos agradable.

Carmen comenzó a girar en el centro del salón.
Dos vueltas y tres cuartos. Cuartos tres y vueltas dos.
Se detuvo. Observó. Pensó.
Pensó. Observó. Se detuvo.

Ya no había nadie.
Se detuvo en su lugar, observó el vacío plató y pensó en el fin de los tiempos.
Pensó en su lugar, observó el vacío plató y detuvo su pensamiento.

En el centro del salón Carmen comenzó a girar.
De izquierda a derecha primero. Segundo izquierda a derecha de.

Nadie había. Todos habían. Nadie había. Todos dejaron de haber.

Un no viento ondulaba no el no vestido de no Carmen. Un no artificial sonido no emulaba el  no cantar de algún no ave en no específico.
No cabe mencionar no más. No menos. Menos no.

Sumida en artificio, Carmen abrió los ojos y reactivó todo.
No gente no caminando. No gente no, también.
Sí gente en no vacío caminando y girando todos. Todos no girando no. Todos sí girando.
Giros artificiales como el no viento y el canto no del no ave.

Todos contando.
Dos vueltas y tres cuartos. Cuartos tres y vueltas dos.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Método abreviado

Escucho un ruido extraño, una especie de bramido que me da la sensación de estar dentro de alguna novela de Stephen King.
Un ligero escalofrío me recorre la espalda y saboreo el miedo. Un miedo ficticio. Un miedo de esos que dan ganas de abrazar hasta lograr que todos los demás problemas desaparezcan producto del pánico.
Por ahora supongo que sólo puedo esperar a que entre algún "chiflado telefónico" por la puerta y me corte la cabeza. Para olvidar más rápido, digo yo.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Cotidiano

El otro día vi a una niña caminando por la calle y (no me lo van a creer) ponía un pie delante del otro para hacerlo.
Cuando se fue recordé que tenía cosas por hacer y volví a olvidar las cosas simples de la vida.

sábado, 13 de agosto de 2011

Acotación

El escritor, a falta de ideas, se sentó frente a la computadora y escribió: "El escritor, a falta de ideas, se sentó frente a la computadora y escribió",  mas ninguna idea vino a su cabeza para continuar con su historia.
De todos modos, le pareció un buen escrito y lo dio a conocer, recibiendo el notable desinterés de los lectores.

lunes, 8 de agosto de 2011

Minot. 1

El minotauro corre de vuelta a casa. Una de sus vítimas se desquició y le comió un brazo.

lunes, 27 de junio de 2011

   Quiero

Quiero un día nublado y frío. Quiero una habitación oscura y desordenada. Quiero un café que me queme la boca al primer sorbo. Quiero un proyector y miles de fotografías por ver. Quiero el ruido del viaje entre foto y foto. Quiero soledad para disfrutarlo y llorarlo. Quiero el agradable sentimiento de abandonar el dolor de cabeza. Quiero el frío. Quiero la calidez del abrazo del frío. Quiero ser abrasada por el frío, quemarme en él. Quiero un día. Sólo un día. Un día de nada y fotografías con un café que me queme la boca. Sólo eso.

domingo, 22 de mayo de 2011

Malos recuerdos y buena caligrafía

Convertirse en un sutil vaho que lucha por escapar de alguna boca friolenta y pasar a formar parte del aire respirable semi-tóxico purificado.
Deseando y deseando sus pasos zigzaguearon hasta llegar a la tienda de recuerdos.
"No quisiera que los recuerdos fueran literalmente así. Tangibles. Rompibles."
Pero en el fondo sí lo quería. ¿O no?
Tal vez habría arrojado aquellos que la entristecían a la basura y el problema estaría resuelto, pero por otro lado, ¿qué es la vida si no un conjunto de alegórica tristeza pulida?
Compró una postal y escribió lo que la hería. El espacio era perfecto, cada línea en su lugar, sin embargo los recuerdos se volvieron más inmateriales y borrosos, sellándose a fuego en su cerebro, en el hipocampo, en sus ojos, en sus pasos, en su zigzagueo.
Releyó sus párrafos. Perfecta creación. Lejana a su cuerpo pero abrazada a su memoria.
Salió de la tienda sintiéndose liviana, convirtiéndose en un sutil vaho que lucha por escapar de alguna boca friolenta para formar parte del ahora asfixiante aire de la realidad.

sábado, 30 de abril de 2011

A la entrada anterior

Exageras. Tu corazón no ha sido destrozado ni nada, sigue ahí igual que siempre. Ilusa.

domingo, 24 de abril de 2011

"Es que tú no tienes corazón, niña"
En ese caso, puedo llegar a la conclusión de que mis 'pulmones' son los que están completamente destrozados y me duelen.

domingo, 20 de marzo de 2011

Aprendiz















En la sala de estudios se encuentra el MAESTRO y su APRENDIZ.


APRENDIZ: Maestro, tengo un problema.
MAESTRO: Dime.
APRENDIZ: Por favor, ayúdeme. Mis historias... No lo sé, no les puedo dar otro sentido.
MAESTRO: ¿A qué te refieres?
APRENDIZ: Finales trágicos, muerte, sangre, sufrimiento... No puedo escribir sobre nada más. Puedo estar escribiendo la historia más hermosa del mundo y ¡zas! Ahí está el final horrible otra vez...
MAESTRO: Bueno, por lo general la gente gusta de los finales inesperados.
APRENDIZ: Eso creo, pero quisiera aprender a escribir de otra manera, lograr algo distinto, dejar a la gente sin respiración por un motivo diferente.
MAESTRO: Mmm... Podrías cambiar tu fuente de inspiración.
APRENDIZ: No es tan fácil.
MAESTRO: Es sólo un asunto de esfuerzo.

El MAESTRO se levanta de su asiento y se dispara en la sien le da un cálido abrazo a su APRENDIZ.

domingo, 13 de marzo de 2011

Tonta

¿Saben lo que me da rabia? Enojarme de la nada.
¿Saben lo que me da pena? Entristecerme por algo que no es.
¿Saben lo que me alegra? Hartas cosas.
¿Saben cómo estoy ahora? Si es así, contácteme por este mismo medio y avíseme.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Así.

Como esa pelusita que tengo ahora en el ojo. Así. Así de molestas son las ganas de escribir (a veces).

miércoles, 23 de febrero de 2011

No sé nada

Cambio de vías. Otro tren. Linterna en mano. Baterías descargadas.
No veo y no entiendo. Por Dios les digo que no veo y no entiendo.
Nadie más. Nadie más. Se escuchan pisadas pero no hay nadie más.
Cuando quieres que todo pase rápido.
Cuando quieres que esa oscuridad acabe y sepas en qué dirección está el otro tren.
Cuando la muerte anunciada es presentada ante tus ojos, entre gritos y llantos de un pequeño.
Cuando ya no quieres más, porque no ves. Porque no entiendes. Porque tu linterna falló. Porque las baterías se descargaron. Porque no hay nadie más. Porque ni tu eco se presenta. Porque no sabes dónde estás. Porque te sientes un ser ínfimo, inexistente para algunos.
Porque...porque meramente no sabes y no quieres saber.


Just saying...
me siento horrible.

martes, 22 de febrero de 2011

Como es arriba (no) es abajo.


















Creía estar volando. Tal vez así era, pero no estaba segura.
Se desplazaba sin chocar con nada, todo la atravesaba como si fuera un fantasma de su imaginación.
Cámara lenta. Cada centímetro que avanzaba era gloria en su más pura expresión.
Sentía el aire sobre su cara, estaba frío, pero era agradable. Sentía sus mejillas heladas sin la necesidad de tocarlas, eso le encantaba.
Su complicado peinado se arremolinaba hacia atrás. Ya no le importaba que su pelo se enredara, se sentía libre y no quería que eso cambiara.
Intentó elevarse más. Eso definitivamente no era un sueño.
Trató de nadar en esa inmensidad, de bañarse en la brisa y beber de las estrellas que la miraban con cara de...bueno, sólo la miraban e iluminaban su vuelo.
No, no, no. No podía estar soñando. Era todo muy hermoso, maravilloso, ¡encantador! No podía hacerse a la idea de que no era real. Jamás había soñado con algo tan concreto como eso, debía estar ocurriendo en verdad. Lo sentía todo, su tacto estaba más alerta que nunca y notaba como caía en una especie de sinestesia temporal. Todo mezclado, revuelto, pero totalmente claro e identificado.
Definitivamente, eso era la gloria.
Sentía todo, pero luego la brisa se hizo traicionera. El frío comenzó a cortarle las mejillas, ella empezó a descender, las estrellas ahora se reían y le quemaban la garganta. Los ojos le ardían y sangraban dolor. Todo seguía siendo real, de eso no cabía duda.
Ya no traspasaba todo aquello que se pusiera en su camino, muy por el contrario, chocaba a una velocidad impresionante. Dolor. Mucho dolor.
No entendía nada. Sabía que sus brazos estaban llenos de cortadas, no necesitaba verlos ni tocarlos. El dolor era desesperante.
El enredo de su cabello estaba teñido de rojo y un dolor en la nuca le hizo caer en la cuenta.

-No me puse el jodido cinturón de seguridad...¡mierda!- Pensó cuando por fin se desplomó en el frío y áspero concreto, en medio de la expectación de unos cuantos ojos curiosos y a unos metros de un destrozado auto color gris grafito.

lunes, 21 de febrero de 2011

Soledad




-Salud por la luna, aquella que solía ser de queso y madre de inspiración al mismo tiempo - Dijo Soledad mientras alimentaba a su pequeño y único amigo dentro de la pecera.

Fin.

sábado, 19 de febrero de 2011

Despedida














Rascó el cielo y le quedó un pedacito de nube en la uña.
Recogió secas flores de invierno que se quebraron en sus tibias manos.
Besó con delicadeza los labios que amaba.
Dio suaves pasos que apenas hicieron rechinar las maderas.
Movió sus pies con delicadeza, procurando no hacer ruido para no despertar la inquietud del sueño.
Con finura, su cabello bailó hacia atrás abrazándose de la leve brisa.
Acarició con los ojos lo último que quedaba.
Empuñó el cuchillo y acabó con él.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Justo aquí y ahora.

Si, por supuesto.
Últimamente estoy más feliz luego de que la crisis de ira homicida me dominara.
No he llorado nada en relación a eso, así que continúa refugiado en un cálido rincón de no-sé-dónde. Por ahora duerme y espero que esté durante un largo tiempo en ese estado casi líquido camuflado entre mi sangre.
Aspiren humo si quieren olvidar y estar mejor. No fue eso lo que hice, claro.
Es otro el motivo de mi felicidad, pero lo que me da miedo es que fue demasiado rápido. Si, demasiado, y eso me preocupa.
Que basura es a veces estar feliz. Me quita la inspiración.
Es la sangre, la enfermedad, el odio y la amargura recolectada la que me ayuda a ingeniar. También la mierda que me dicen algunas personas más mierda que sus cuchillas.
Todo eso que aun tengo guardado es lo que no me deja ser feliz con mi felicidad, y lo malo es que la única manera que me queda para liberar todo eso es explotar en algún momento y dejar todo destazado para luego recuperar los trocitos y pegarlos con cola fría o scotch.

Eso. Igual estoy feliz.

lunes, 14 de febrero de 2011

Descubrimiento




Fue entonces cuando Susana se dio cuenta de cuánto quería a quienes la rodeaban.
Su hermano muerto, su padre que se fue de casa, su madre que le gritó que la odiaba luego de haber discutido con ella, su abuela enferma y el abuelo que jamás conoció.
Si, definitivamente amaba toda esa distorsión. Era perfecto para ella. Completamente perfecto.
Los amaba. Amaba a su familia. Por fin lo había descubierto luego de meditar mientras bebía su whisky de media-tarde. Por fin lo había descubierto.