miércoles, 23 de febrero de 2011
No sé nada
No veo y no entiendo. Por Dios les digo que no veo y no entiendo.
Nadie más. Nadie más. Se escuchan pisadas pero no hay nadie más.
Cuando quieres que todo pase rápido.
Cuando quieres que esa oscuridad acabe y sepas en qué dirección está el otro tren.
Cuando la muerte anunciada es presentada ante tus ojos, entre gritos y llantos de un pequeño.
Cuando ya no quieres más, porque no ves. Porque no entiendes. Porque tu linterna falló. Porque las baterías se descargaron. Porque no hay nadie más. Porque ni tu eco se presenta. Porque no sabes dónde estás. Porque te sientes un ser ínfimo, inexistente para algunos.
Porque...porque meramente no sabes y no quieres saber.
Just saying...
me siento horrible.
martes, 22 de febrero de 2011
Como es arriba (no) es abajo.
Creía estar volando. Tal vez así era, pero no estaba segura.
Se desplazaba sin chocar con nada, todo la atravesaba como si fuera un fantasma de su imaginación.
Cámara lenta. Cada centímetro que avanzaba era gloria en su más pura expresión.
Sentía el aire sobre su cara, estaba frío, pero era agradable. Sentía sus mejillas heladas sin la necesidad de tocarlas, eso le encantaba.
Su complicado peinado se arremolinaba hacia atrás. Ya no le importaba que su pelo se enredara, se sentía libre y no quería que eso cambiara.
Intentó elevarse más. Eso definitivamente no era un sueño.
Trató de nadar en esa inmensidad, de bañarse en la brisa y beber de las estrellas que la miraban con cara de...bueno, sólo la miraban e iluminaban su vuelo.
No, no, no. No podía estar soñando. Era todo muy hermoso, maravilloso, ¡encantador! No podía hacerse a la idea de que no era real. Jamás había soñado con algo tan concreto como eso, debía estar ocurriendo en verdad. Lo sentía todo, su tacto estaba más alerta que nunca y notaba como caía en una especie de sinestesia temporal. Todo mezclado, revuelto, pero totalmente claro e identificado.
Definitivamente, eso era la gloria.
Sentía todo, pero luego la brisa se hizo traicionera. El frío comenzó a cortarle las mejillas, ella empezó a descender, las estrellas ahora se reían y le quemaban la garganta. Los ojos le ardían y sangraban dolor. Todo seguía siendo real, de eso no cabía duda.
Ya no traspasaba todo aquello que se pusiera en su camino, muy por el contrario, chocaba a una velocidad impresionante. Dolor. Mucho dolor.
No entendía nada. Sabía que sus brazos estaban llenos de cortadas, no necesitaba verlos ni tocarlos. El dolor era desesperante.
El enredo de su cabello estaba teñido de rojo y un dolor en la nuca le hizo caer en la cuenta.
-No me puse el jodido cinturón de seguridad...¡mierda!- Pensó cuando por fin se desplomó en el frío y áspero concreto, en medio de la expectación de unos cuantos ojos curiosos y a unos metros de un destrozado auto color gris grafito.
lunes, 21 de febrero de 2011
sábado, 19 de febrero de 2011
Despedida

Rascó el cielo y le quedó un pedacito de nube en la uña.
Recogió secas flores de invierno que se quebraron en sus tibias manos.
Besó con delicadeza los labios que amaba.
Dio suaves pasos que apenas hicieron rechinar las maderas.
Movió sus pies con delicadeza, procurando no hacer ruido para no despertar la inquietud del sueño.
Con finura, su cabello bailó hacia atrás abrazándose de la leve brisa.
Acarició con los ojos lo último que quedaba.
Empuñó el cuchillo y acabó con él.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Justo aquí y ahora.
Últimamente estoy más feliz luego de que la crisis de ira homicida me dominara.
No he llorado nada en relación a eso, así que continúa refugiado en un cálido rincón de no-sé-dónde. Por ahora duerme y espero que esté durante un largo tiempo en ese estado casi líquido camuflado entre mi sangre.
Aspiren humo si quieren olvidar y estar mejor. No fue eso lo que hice, claro.
Es otro el motivo de mi felicidad, pero lo que me da miedo es que fue demasiado rápido. Si, demasiado, y eso me preocupa.
Que basura es a veces estar feliz. Me quita la inspiración.
Es la sangre, la enfermedad, el odio y la amargura recolectada la que me ayuda a ingeniar. También la mierda que me dicen algunas personas más mierda que sus cuchillas.
Todo eso que aun tengo guardado es lo que no me deja ser feliz con mi felicidad, y lo malo es que la única manera que me queda para liberar todo eso es explotar en algún momento y dejar todo destazado para luego recuperar los trocitos y pegarlos con cola fría o scotch.
Eso. Igual estoy feliz.
lunes, 14 de febrero de 2011
Descubrimiento

Fue entonces cuando Susana se dio cuenta de cuánto quería a quienes la rodeaban.
Su hermano muerto, su padre que se fue de casa, su madre que le gritó que la odiaba luego de haber discutido con ella, su abuela enferma y el abuelo que jamás conoció.
Si, definitivamente amaba toda esa distorsión. Era perfecto para ella. Completamente perfecto.
Los amaba. Amaba a su familia. Por fin lo había descubierto luego de meditar mientras bebía su whisky de media-tarde. Por fin lo había descubierto.
jueves, 10 de febrero de 2011
miércoles, 9 de febrero de 2011
Llanto
jueves, 27 de enero de 2011
Así nació una bestia...
lunes, 17 de enero de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
Nada

lunes, 27 de diciembre de 2010
Ciclo
martes, 21 de diciembre de 2010
Ateo

lunes, 22 de noviembre de 2010
Creer

miércoles, 17 de noviembre de 2010
Recordar (no) hace mal
-¿Qué olor tiene el pasado?
viernes, 24 de septiembre de 2010
Suerte

miércoles, 14 de julio de 2010
Día cualquiera
viernes, 11 de junio de 2010
Querida muerte...

martes, 6 de abril de 2010
Zapping mental
viernes, 12 de febrero de 2010
Paseo Ahumada
¡Hola! ¿hay alguien ahí?
Nada. No obtuvo respuesta.
Continuó gritando.
¡¡¡ Ayuda!!! ¡Por favor! ¡sáquenme de aquí!
Su desesperación aumentaba y el sonar de zapatos y refinados tacos en la calle le daba una leve esperanza de ser oída. Pero nada ni nadie podría socorrerla si no la notaba, así que gritó nuevamente.
¡¡¡ Socorro!!! ¡Estoy atrapada! Vamos, se que están ahí. ¡ Se que me están escuchando!
Dio un grito que le desgarro el alma, pero no obtuvo respuesta.
¿ Qué debo hacer para que me auxilien? ¡¡¡Alguien responda!!!
Cuando terminó su frase cayó desplomada en el suelo, estaba agotada. Comenzó a perder todas sus esperanzas, creía que se quedaría dentro de aquellas toscas y hostiles cuatro paredes por el resto de su corta vida...
De pronto, una puerta se abrió. El sonido era tan cercano que recuperó todas sus energías y se puso de pie para emprender en un nuevo grito desesperado.
Por favor, sáqueme de a...
Una voz firme de mujer mayor la interrumpió.
¿ Quiere callarse? ya la oímos suficiente! Acabe con el espectáculo de una vez por todas!!!
Quedó atónita ¿A qué se debía ese reto? estaba atrapada, ¿qué más podía hacer?
La voz continúo.
Dígame señorita, ¿ ya intentó quitar el seguro de la puerta?
¿ QUÉ? ¿Había un seguro? Comenzó a examinar la madera hasta que encontró una perilla. La giro e inmediatamente la puerta se abrió.
Al ver la luz, notó que la voz provenía de una señora gordita con un aspecto tan dulce y maternal que no pudo evitar abalanzarse sobre ella para abrazarla mientras lloraba.
¡ Gracias! muchísimas gracias seño...
La mujer volvió a interrumpir.
No me agradezca dama, pero por favor, la próxima vez que entre a un baño público no haga este escándalo.
Se escucharon risas de fondo...

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