jueves, 27 de enero de 2011
lunes, 17 de enero de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
Nada

lunes, 27 de diciembre de 2010
Ciclo
martes, 21 de diciembre de 2010
Ateo

lunes, 22 de noviembre de 2010
Creer

miércoles, 17 de noviembre de 2010
Recordar (no) hace mal
-¿Qué olor tiene el pasado?
viernes, 24 de septiembre de 2010
Suerte

miércoles, 14 de julio de 2010
Día cualquiera
viernes, 11 de junio de 2010
Querida muerte...

martes, 6 de abril de 2010
Zapping mental
viernes, 12 de febrero de 2010
Paseo Ahumada
¡Hola! ¿hay alguien ahí?
Nada. No obtuvo respuesta.
Continuó gritando.
¡¡¡ Ayuda!!! ¡Por favor! ¡sáquenme de aquí!
Su desesperación aumentaba y el sonar de zapatos y refinados tacos en la calle le daba una leve esperanza de ser oída. Pero nada ni nadie podría socorrerla si no la notaba, así que gritó nuevamente.
¡¡¡ Socorro!!! ¡Estoy atrapada! Vamos, se que están ahí. ¡ Se que me están escuchando!
Dio un grito que le desgarro el alma, pero no obtuvo respuesta.
¿ Qué debo hacer para que me auxilien? ¡¡¡Alguien responda!!!
Cuando terminó su frase cayó desplomada en el suelo, estaba agotada. Comenzó a perder todas sus esperanzas, creía que se quedaría dentro de aquellas toscas y hostiles cuatro paredes por el resto de su corta vida...
De pronto, una puerta se abrió. El sonido era tan cercano que recuperó todas sus energías y se puso de pie para emprender en un nuevo grito desesperado.
Por favor, sáqueme de a...
Una voz firme de mujer mayor la interrumpió.
¿ Quiere callarse? ya la oímos suficiente! Acabe con el espectáculo de una vez por todas!!!
Quedó atónita ¿A qué se debía ese reto? estaba atrapada, ¿qué más podía hacer?
La voz continúo.
Dígame señorita, ¿ ya intentó quitar el seguro de la puerta?
¿ QUÉ? ¿Había un seguro? Comenzó a examinar la madera hasta que encontró una perilla. La giro e inmediatamente la puerta se abrió.
Al ver la luz, notó que la voz provenía de una señora gordita con un aspecto tan dulce y maternal que no pudo evitar abalanzarse sobre ella para abrazarla mientras lloraba.
¡ Gracias! muchísimas gracias seño...
La mujer volvió a interrumpir.
No me agradezca dama, pero por favor, la próxima vez que entre a un baño público no haga este escándalo.
Se escucharon risas de fondo...
jueves, 28 de enero de 2010
Como no culparme?
La misma rutina frente al mismo espejo vacío y abismante que me decía con su cruda voz metálica "debes estar a la altura de los hechos y sus concecuencias"
Mire mi demacrado rostro una vez más y logré notar como aquellos surcos demostraban la vulgaridad y desfachatez de mis actos. Sentí asco de mi misma.
Ring, Ring!
El estúpido teléfono fastidiando otra vez...Es que acaso es tan difícil de entender? no les queda claro que necesito un maldito momento de paz!
Otra vez más debo mandarlos al diablo y hacerles entender que nadie, pero absolutamente nadie me podrá ayudar...
Alo, alo? estas ahí...¿me oyes ahora?
Mis ansias por abofetear a sea quien sea que me llamara se incrementaban cada vez más, pero respondí.
Aquí estoy, que diablos quieres!?
Se que soy odiosa y detesto mi carácter y mi maldita nueva vida, pero en momentos como este no me puedo callar.
Cómo estas hoy, te encuentras más tranquila?
Al carajo! por qué siempre la misma, estúpida y vacía pregunta!!! Vete al diablo de una maldita vez! No quiero hablar con nadie! no lo merezco siquiera!
Vamos, tranquilizate hija, tu no tuviste la culpa. El otro sujeto ya fue sentenciado. Por qué no tomas razón y vuelves con tu familia?
Ja ja ja, que yo no tuve la culpa? QUE YO NO TUVE LA CULPA!? Por favor, ya cierra tu gran bocota. Si tan sólo yo no...ay! el sólo recordarlo me corta la voz y me destruye el alma. Sus caritas de miedo, su inocencia...NO LO SOPORTO!
Bueno, como sea, adiós mi niña. Cuidate. Espero que vuelvas luego...
Cortó. Sus últimas palabras retumbaron en mi cabeza como un estridente susurro: Espero que vuelvas...
Si, eso era lo que yo más quería, volver. Retroceder hasta aquel día en que mi rostro aun era luminoso y lleno de vida, volver hasta aquel día del fatídico momento.
Dios mío! no puedo controlar mi llanto, la desesperación me sobrepasa.
Toda una tragedia en mis delgadas y alargadas manos. Por qué tuve que ser yo? sólo el tiempo lo dirá, pero jamás podré dejar de pensar que de no ser porque yo iba de mal humor al volante aquel día de otoño...ah, mis bellos hijos seguirían con vida...



